Muy apreciados hermanos en la fe:
Cuán tranquilizadoras y estimulantes resuenan las palabras del Señor Jesús: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.» (Juan 14: 27).
No falta quien nos ha contado que tal o cual persona ha alcanzado una gran paz por medio de la «meditación», por medio de tranquilizantes, por medio de la autoayuda, por medio de algún «guía espiritual» (gurú) u otra práctica no contemplada en las enseñanzas bíblicas y, más aún, muchas veces, antibíblica. Ahora bien, lo que notamos, en muchos casos, es que se está confundiendo la auténtica paz con la evasión de los problemas, la auténtica paz con el bloqueo de la angustia, la auténtica paz con la insensibilización propia de la morfina, la auténtica paz con la desvalorización de los problemas o la negación de la situación inquietante.
Cristo no nos hace evadir, no nos bloquea, no nos insensibiliza, no desvaloriza ni niega los problemas o angustias. Con Cristo enfrentamos los problemas, los medimos en su exacto peso y, luego de la divina mano y con su poder, los enfrentamos y seguimos adelante encontrando una paz que nada ni nadie puede dar salvo el Señor.
Cristo se encuentra ofreciendo Su paz, «mi paz» como Él la identifica, a todo aquel que esté dispuesto a rendirle su vida y, con ello, sus ansiedades, turbaciones y miedos.
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski Iglesia Bíblica Las Condes
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